
Es una intervención que requiere solo un examen oftalmológico además de una consulta con el anestesista, y dura un máximo de una hora y media y medio día de hospitalización.
Hay dos métodos para eliminar el exceso de grasa, a saber, el levantamiento o el láser.
La blefaroplastia generalmente no produce ningún dolor, excepto algunas molestias menores y trastornos visuales que desaparecen en media hora.
El pequeño consejo que cualquier cirujano le da a su paciente es aplicar cubitos de hielo en los ojos durante la primera semana para evitar cualquier inflamación.
Son necesarios de 3 a 6 meses para visualizar un resultado visible y definitivo.



